Legado y redescubrimiento

Tras 1985, Chico da Silva salió de escena y volvió: retrospectivas en São Paulo y Fortaleza, la Escuela de Pirambu en los museos, nuevo mercado.

Chico da Silva murió en Fortaleza el 6 de diciembre de 1985. El obituario que O Estado de S. Paulo publicó al día siguiente, firmado por el corresponsal Rodolfo Espínola, registró el entierro en el cementerio Parque da Paz, la ausencia de los antiguos marchantes y el deseo que quedó sin cumplir: la prisión de los falsificadores de sus cuadros. Veinte años antes había recibido una mención honorífica en la 33.ª Bienal de Venecia de 1966, distinción que el propio Espínola recordó en un perfil del pintor en 1980. La distancia entre esas dos escenas es el asunto de este capítulo: un largo periodo de silencio relativo y un redescubrimiento que tomó cuerpo entre 2023 y 2026.

Un registro escaso después de 1985

El olvido comenzó en vida. “Chico morre pouco a pouco, esquecido” (Chico muere poco a poco, olvidado) fue el titular que O Estado de S. Paulo publicó desde Fortaleza en mayo de 1976, durante una de las hospitalizaciones narradas en sus últimos años. Después de su muerte el rastro impreso se adelgaza, y el movimiento que hubo llegó a paso lento. Revelação do Ceará, el libro que Jean-Pierre Chabloz escribió sobre sus años brasileños, salió en 1993 por la secretaría de cultura de Ceará, nueve años después de la muerte del propio Chabloz. La custodia más constante fue institucional: el MAUC, museo de arte de la Universidad Federal de Ceará, tiene 78 lienzos del pintor, 40 de ellos recibidos en una sola donación de Vera Bezerra en 2014, según los registros del museo. De la misma universidad salió la relectura académica de mayor alcance: la tesis doctoral de Gerciane Oliveira (UFC, 2015) pregunta en su título si un cuadro es o no es un Chico da Silva, y se apoya en parte en entrevistas de 2014 con pintores sobrevivientes de la Escuela de Pirambu. El recorrido que este capítulo retoma está en la biografía.

Recorte de periódico estrecho: dos columnas de letra pequeña bajo un titular en cursiva.
Dos columnas de un corresponsal en Fortaleza bajo el titular "Chico morre pouco a pouco, esquecido" (Chico muere poco a poco, olvidado), impresas nueve años antes de su muerte.O Estado de S. Paulo, 14 de mayo de 1976, p. 9. Archivo Estadão.

Dos retrospectivas en un mismo año

En 2023 la Pinacoteca de São Paulo montó “Chico da Silva e o ateliê do Pirambu” (Chico da Silva y el taller de Pirambu): 124 obras y 88.881 visitantes, según las cifras de la propia institución. El mismo año, la Pinacoteca do Ceará abrió “Chico da Silva e a Escola do Pirambu”, con 148 obras. Los dos títulos nombran el taller colectivo. La disputa sobre quién pintaba qué era pública desde junio de 1969, cuando O Estado de S. Paulo registró la defensa del pintor ante la acusación de que sus alumnos hacían sus lienzos (“se submete a qualquer teste”, dice la nota); medio siglo después, los museos pusieron el taller en el centro del relato. En Fortaleza, el MIS-CE sumó “Cores que Cantam, Dragões que se Devoram”, una instalación inmersiva construida en torno a un filme rara vez exhibido. En las paredes, el repertorio fijado en los años sesenta: dragones, serpientes, peces y gallos, buena parte en gouache, la técnica que, según el mismo diario en 1970, Chabloz puso a su alcance en los años cuarenta.

Gallo real, Chico da Silva, 1972
Gallo real (1972), Chico da Silva

Una lectura en disputa

En noviembre de 2023, O Estado de S. Paulo reprodujo un reportaje del New York Times bajo el título “Artista indígena, Chico da Silva é redescoberto e ganha mostra em Nova York” (Artista indígena, Chico da Silva es redescubierto y gana una muestra en Nueva York). La muestra era la de la galería David Kordansky, con curaduría de Graham Steele y Alexandra Mollof, según el mismo reportaje. La etiqueta del titular es el punto en disputa. Un artículo de la revista MODOS (Unicamp, 2024) discute el desplazamiento en curso en la fortuna crítica del pintor, de las claves del siglo XX, que lo situaban entre el arte naïf y el arte popular brasileño, hacia lecturas indígenas y ancestrales. Las galerías que llevan su obra al circuito internacional adoptan marcos distintos: Gomide&Co, de São Paulo, presenta al maestro de la Escuela de Pirambu; Kordansky, a un pionero del arte indígena. Es un debate de curadores y marchantes, no un dato biográfico. Los documentos sostienen menos que cualquiera de los marcos: nació en la región del Alto Tejo, en Acre, en una fecha que las fuentes sitúan entre c. 1910 y 1922, y la propia cobertura de 2023 anotó que el catálogo de la muestra neoyorquina adopta 1910, mientras otras fuentes indican 1922 o 1923.

Página de periódico moderna: un titular sobre el redescubrimiento del pintor, una fotografía en blanco y negro de él sosteniendo una pintura de un pez y una reproducción en color de un árbol lleno de aves.
"Artista indígena, Chico da Silva é redescoberto e ganha mostra em Nova York" (artista indígena, Chico da Silva es redescubierto y gana una muestra en Nueva York): el reportaje del New York Times reimpreso en São Paulo, con el pintor fotografiado en 1972 y las retrospectivas de la Pinacoteca de São Paulo y la Pinacoteca de Ceará.O Estado de S. Paulo, 21 de noviembre de 2023, p. C3. Archivo Estadão.

El expediente de la autoría se reabre

El redescubrimiento heredó la pregunta que los años setenta dejaron abierta. En junio de 2023, Homens Trabalhando (Hombres trabajando), panel pintado colectivamente en 1977 y firmado por Chico junto a cinco pintores de su círculo, fue formalizado como patrimonio de la Universidad Federal de Ceará en un acuerdo firmado ante el Ministerio Público Federal; Garcia, el único del grupo aún vivo, participó del acto, como registró el MAUC. En marzo de 2026 llegó un instrumento desde el lado del mercado: Kura, la firma paulista de Camila Yunes Guarita, anunció un catálogo razonado con un comité de evaluación anónimo y tres categorías de autoría. Dónde termina la mano de Chico y dónde empieza el taller es la pregunta más antigua que cargan estos cuadros, y ningún catálogo la ha cerrado.

Lo que está en cartel

La Nottingham Contemporary, en Inglaterra, abrió el 6 de junio de 2026 la muestra que presenta como la primera individual institucional del pintor en Europa, en cartel hasta septiembre. Los currículos de galería listan colecciones públicas que van de El Museo del Barrio, en Nueva York, al museo de arte naïf de Laval, en Francia, y registran una adquisición del Rollins Museum of Art, en Florida, en 2025. La Colección João Cunha guarda pinturas de todo ese arco, de los gouaches de la década clásica a los acrílicos tardíos, entre ellas una riña de gallos de 1983 pintada sobre fondo negro. Las obras están en el índice de pinturas, y la página de la colección explica cómo se documenta cada una.

Riña de gallos, Chico da Silva, 1983
Riña de gallos (1983), Chico da Silva

Cuarenta años después del entierro en el Parque da Paz, los cuadros vuelven a viajar, y las preguntas que los acompañaron en vida del pintor viajan con ellos.