Biografía
Chico da Silva fue un maestro de la pintura naíf brasileña.
Orígenes en el Alto Tejo
Chico da Silva nació hacia 1910 en el Alto Tejo, a orillas del río Tejo, en el Territorio de Acre, cerca de la frontera con el Perú. El año es incierto: no tenía partida de nacimiento, y la fecha cambiaba según quien la contara. Su padre era un indígena peruano; su madre, una cearense que había seguido el caucho hasta la Amazonia. Siendo aún niño, Chico volvió con la familia al Ceará, y tras años en el interior se establecieron en Fortaleza.
Tomó el nombre de Francisco Domingos da Silva y vivió en Pirambu, por entonces una franja de dunas y chozas de pescadores en el lado oeste de la ciudad. Antes de pintar se ganó la vida como pudo: zapatero, fabricante de zuecos, reparador de paraguas, relojero. Hacia 1937 empezó a dibujar en los muros encalados de las chozas de la Praia Formosa, con carbón, tiza y barro rojo: peces, serpientes, aves, barcos fantasma.
Chabloz y el gouache
En 1943 el crítico suizo Jean-Pierre Chabloz, en Fortaleza por la Campaña del Caucho, vio los muros y fue a buscar a quien los había pintado. Le dio a Chico papel, gouache y pinceles, y compró su obra. Los primeros gouaches llegaron a los salones de Fortaleza y de Río, y a comienzos de los años cincuenta Chabloz los llevó a Ginebra, Lausana y París, donde la revista Cahiers d’Art anunció a un indio que reinventaba la pintura. En 1966 fue Chabloz quien llevó la obra de Chico a la 33.ª Bienal de Venecia, donde recibió una mención honorífica. Chico nunca estuvo allí.
Escuela de Pirambu
Con el tiempo el gouache dio paso al acrílico, y el bestiario se volvió más audaz: gallos, aves de dos cabezas, dragones que devoran su propia cola. En Pirambu se formó en torno a él un círculo de pintores jóvenes, que adoptaron sus motivos y sus colores. Garcia (José dos Santos Gomes), el último de ellos aún vivo (2026), pintaba gallos y criaturas aladas junto a Ivan (Ivan José de Assis). Claudionor (José Claudionor Nogueira) dibujaba los dragones; también hacía los riscos, los contornos de las pinturas del taller, que los demás rellenaban de color. Babá (Sebastião Lima da Silva) trabajaba el color en patrones de mandala y era conocido por la calidad de su trazo: lo llamaban “el pintor de exposiciones”, porque por entonces sus cuadros eran los que más se llevaban a las muestras. Chica, Francisca, hija del propio Chico, rellenaba los rosetones y aplicaba el barniz con una vieja bomba de insecticida. Se los conoció como la Escuela de Pirambu. En 1977 Chico firmó un gran panel colectivo, Homens Trabalhando, junto a cinco pintores de ese círculo: el maestro y su círculo en un solo lienzo. El panel se conserva hoy en la Universidad Federal de Ceará.
Últimos años y redescubrimiento
Los últimos años de Chico fueron duros: enfermedad, internaciones, una pensión del Estado concedida en 1983. Murió en Fortaleza el 6 de diciembre de 1985. Su obra ha vuelto a recibir atención desde entonces. En 2023 se expuso en la Pinacoteca de São Paulo, en “Chico da Silva e o ateliê do Pirambu”, y en la Pinacoteca do Ceará, en “Chico da Silva e a Escola do Pirambu”; ese mismo año la David Kordansky Gallery, en Nueva York, le dedicó su primera muestra en la galería.
En la Colección João Cunha se reúnen y documentan obras de Chico da Silva y de la Escuela de Pirambu, desde los primeros gouaches sobre papel hasta los grandes acrílicos de los años de Fortaleza, algunas con doble atribución, como “Chico da Silva por Babá”.